24 nov 2011

Como mentir correctamente


Una de mis malas amistades, un día hace mucho tiempo, me enseñó a como salvarme en caso de que una mentira mía fuese descubierta, mejor dicho, me enseñó a como salvarme de esas situaciones en que me vea comprometido en caso de que una mentira mía no haya sido capaz de imponerse a  la verdad . La estrategia es simple : Si te descubren lo niegas hasta la muerte.  Aunque nunca me olvidé de la frase , paso mucho tiempo para que pudiera aplicarla, y no es que no haya dicho mentiras desde entonteces, pues para que les voy a mentir, solo pude aplicar la recomendación una vez con una mentira que se veía blindada contra ametralladoras.
En un curso de Verano que hice en Boston decidí inscribirme   al gimnasio de la universidad , la gracia me costó $30, pero aquel gimnasio tenía de todo : canchas de futbolito, básquet, squash, pista para trotar, toda clase de máquinas y hasta pared para escalar.  Lamentablemente no muchos estudiantes de verano estaban inscritos y no había mucha gente con quien jugar por lo que decidí invitar a un amigo que no estaba registrado en el gimnasio a jugar squash.  El simple derecho de utilizar por un día las instalaciones (que estaban vacías) costaba $15, un robo a mano armada. Fue allí cuando se me ocurrió la no tan brillante idea.
Como la burocracia de Boston University se había equivocado enviándome dos carnet, uno con foto y otro sin foto,  pensé que fácilmente podía sacar provecho de aquella situación, le doy a mi amigo Julián  el carnet que no tiene foto para que lo pase por la cinta magnética , y luego de 20 minutos , paso yo con mi carnet como siempre lo hacia y si por pura casualidad algo salía mal , lo único que tenía que hacer era negarlo hasta la muerte. ¿Fácil no?  
Luego de contarle a Julián los detalles de mi fantástico plan,  procedimos minuciosamente como quien se propone a robar un banco. Mientras yo esperaba sentado en las afueras , vi como Julián pasaba por la cinta magnética el carnet que no tenía impreso mi rostro, no hubo problema.  Escucho cuatro canciones en mi ipod cual lo acordado, y transcurridos ya más de 20 minutos me decido a ingresar. Paso el carnet por el lector, se prende la luz verde y suena el  pítico agudo que me dice que he sido aceptado. Accedo con una sonrisa de oreja a oreja que se esfuma a los dos minutos cuando uno de los empleados del gimnasio se me aproxima para preguntarme gentilmente si lo puedo acompañar a la oficina.  Apparently someone came in with your ID, me dice y yo le contesto ¿Really? Mientras retrocedo en el recorrido avanzado pienso : a negarlo , a negarlo , a negarlo. Cuando llego a la oficina  veo que la pantalla exponía la foto de Julián entrando comparándola con la mía de hace 5 minutos. Ni si quiera me preguntaron por una versión. I am sorry fue lo único que pude decir.
Aunque lo que acabo de contar no es más que el recuerdo de un recuerdo , sirvió como escarmiento para otras oportunidades. Más adelante descubrí otra estrategia que si no me salva, bastante puede ayudar. Para que decir mentiras, en mi opinión para ser un  buen mentiroso se debe nacer con esa habilidad, no creo que existan buenos mentirosos a medias. En todo caso para que decir mentiras cuando se puede decir solo una pequeña parte de la verdad.

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