25 oct. 2012

Al pie de la letra





 El Príncipe de Nicolás Maquiavelo es un obsequio. Lo fue en su momento, hace medio milenio,  para ganarse el favor de Lorenzo de Medici y para que este guiara al principado de Florencia  por el mejor de todos los caminos; y lo sigue siendo hoy en  día para quienes aspiran a ser gobernantes.  Entre las lecciones más importantes de Maquiavelo está que la guerra no se evita sino más bien se retrasa para ventaja del enemigo. Si de todos modos no puedo evitar las confrontaciones mejor acabar con mi enemigo en el momento que soy capaz de hacerlo y así me ahorro una futura derrota.
       Robert Macnamara fue uno de los secretarios de defensa con más tiempo en el cargo en la historia de los Estados Unidos. Vivió momentos difíciles y delicados como la crisis de los misiles , la muerte de Kennedy y la guerra de Vietnam. El documental “The fog of war”  trata sobre su vida , desde sus tiempos como piloto de la segunda guerra mundial , hasta sus años en el gobierno.
              A sus 85 años de vida intensa concluye que la razón no nos salvó en 1962 y que tampoco nos salvará en el futuro. John F Kennedy era un individúo racional , Nikita kreuchev  también lo era , y en la crisis de los misiles  estuvieron a punto de empezar un conflicto nuclear que hubiese acabado con la vida de millones de personas en tiempo récord.
         Así como Fidel Castro le aconsejó a Kruschev utilizar los misiles que se habían instalado en suelo cubano - disimulados debajo de unos campos de futbol específicamente y a 90 millas de Miami -  el General Curtis Lemay, veterano de la segunda guerra mundial , aconsejaba a Kennedy no perder tiempo y utilizar la artillería nuclear contra Cuba y Rusia , pues, para que esperar. ¿ No era mejor acabar con los soviéticos en ese entonces que se sabía que se contaba con superioridad militar que en cualquier otro momento futuro en que el enemigo creciera?
       Luego de que  Kruschev accediera a retirar  los misiles de Cuba siempre  y cuando EEUU retirara los suyos en Turquía fue que bajaron las tensiones. Kennedy le dijo a Macnamara y a sus asesores : Señores digan lo que digan hemos ganado. Por otro lado Fidel Castro rompió un espejo lastimándose los nudillos para disipar su rabia y en las calles de La Habana se escuchaba un coro de fidelistas cantando: “Nikita Mariquita lo que se da no se quita” . Solo la suerte pudo salvarnos concluyó Macnamara.
      

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