10 may. 2013

El hombre que salvó a Inglaterra


           Existe una anécdota, quizás apócrifa, de que estando con un nivel de alcohol más elevado de lo normal en la sangre le respondió a una señorita inglesa de la siguiente manera: " Sí es verdad señora yo estoy borracho pero mañana estaré sobrio y usted seguirá siendo fea". Amaba la bebida, tanto que estando una vez con un príncipe árabe (se asume que sobrio en ese momento) le dijo que su regla de vida era ingerir alcohol antes , durante y después de las comidas. Aun así sorpresivamente vivió más de 90 años y cuando una vez se le preguntó cual era su secreto
para la longevidad el respondió que el deporte solo que no lo practicaba.

           La modestia no era uno de sus complementos. Si sus tempranos logros en materia militar y política alimentaban sus ambiciones ilimitadas como hombre de estado, su condición de aristócrata, descendiente directo del duque de Malborough, lo hacia sentir genéticamente acreditado para lo que el mismo esperaba de él. En alguna ocasión dijo que la historia sería buena con el porque el se encargaría de escribirla. Sino la escribió con sus actos, ciertamente lo hizo cuando publicó sus memoria que le valieron el premio nobel de literatura de 1957.

      Anticomunista por excelencia, decía que los socialistas eran un conjunto de individuos desagradables. Con todo y eso tuvo que verle la cara a Stalin 5 veces. Supo ser profeta, pues mientras muchos países como el suyo veían inofensivo el avance de Alemania, ell desde  principio entendió que la intención de Hitler era quedarse con toda Europa. Si bien fue él quien asumió el mando poco después de empezada la guerra los ingleses decidieron no reelegirlo pues quien los había llevado a ganar la guerra no sería quien les llevaría a mantener la paz.

          Si los sacó de la guerra, no podría evitar nunca que perdieran  el imperio. Cuando Ghandi comenzó su movimiento para liberar a La India a través de la no violencia, decía que no era más que un abogado sedicioso que posaba como un faquir medio desnudo y además se atrevía a hablarle de igual a igual al rey emperador. 

              Sus discursos fueron dignos de un jefe de estado en guerra. Todavía hoy hacen eco. "No tengo más que ofrecerles que sangre sudor y lágrimas " . "Debemos defender nuestra isla a cualquier costo, pelearemos en las playas , en los campos, en las calles, en las colinas; jamás nos rendiremos ". Y sola, Inglaterra resistió la invasión de unos nazis que avanzaba por toda Europa.


  Jefes de estado como este añora mi país desesperadamente.

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